El caos que en mi reside ... que será tu calma

>> lunes, enero 28

"Una mitad del mundo está compuesta por personas que tiene algo que decir y no pueden, y la otra mitad de quienes no tienen nada que decir y siguen diciéndolo." - Robert Frost


Bajo el cielo umbrío de tristes presagios sólo somos sombras bajo este sol que pudre e infecta las heridas abiertas en tu espalda por las afiladas garras de tus miedos y que no hacen más que acelerar tu cambio de piel, cada lágrima de fuego que derramas sólo sirve para incendiar la pradera; con las rodillas besando el suelo ruegas que se encuentre un poco a sí misma, que no busque más sueños que sólo la alejen de ti, que musite tu nombre y mirándose en tus ojos te diga que ve lo que hay debajo de tu piel, eso es todo lo que deseas.

Amenece, seductor cazador de ratas, en el irreflexo equilibrio dinámico de tus demonios, en el estado caótico y entrópico de tu ambivalente seguridad que hace más provable tu destrucción que tu re-evolución, y, mientras a un costado pesas todas las plumas que ya deben equivaler a tu corazón, piensas en la estupidez sencilla de esos recuerdos, la tranquilidad y fragilidad personal de su memoria, esos dias soleados para hablar de bikinis, y los dias nublados para colorear bufandas y abrigos de piel, y repentinamente sus buenas acciones, más simples que tus pensamientos, endulzan el fin de la tarde mientras que el sol embriagado de pasión y cansancio se ahoga lentamente en el mar. Llega la noche y te disfrazas, lo sé, tú no te ocultas, es sólo que has olvodado quien eras, pero eso no importa ya, importa el instante en que tomemos conciencia del sentido de nuestras vidas, pero descuida, mi mano seguirá tendida para que nos ayudemos a descubrir quienes debemos ser.

Contigo han vuelto la luna y mi inspiración, ahora que noto tu ausencia y que no sé qué extraño de ti, y este lápiz etereo, inerte de melancolía, piensa en tus abrazos y sucesivas muertes, y no seré yo jamás un amarillo recuerdo bajo tu almohada, ni la voz ambigua que te muerda los tobillos, intentaré hacerte feliz aún después que termine este espasmo y lúgubres sombras se conviertan en haces de luces multicolores que acompañen nuestra soledad tan sola, quizás nos acostumbremos a vivir con ella.





H.R. Giger

1 comentarios:

Arturo 11:27  

Que paso cuervo, sientes la presencia como un puñado de arena... o es que la situación ya te absorvió las manos y hasta algo más.

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